martes, diciembre 02, 2008

ALBA, Chavez, negocios sucios y la crisis.

Toni Solo (TORTILLA CON SAL, especial para ARGENPRESS.info)

El aporte profundamente revolucionario que la Alternativa Bolivariana para las Américas ha contribuido al progreso de la humanidad, es de haber insistido de una manera categórica y práctica sobre la dimensión moral de la política económica.

Ningún esquema capitalista habría podido desarrollar una insistencia en créditos accesibles, o en programas de salud y educación como Misión Milagro y Yo Sí Puedo, o en complementar políticas de seguridad energética y energía sostenible con una garantía de seguridad alimentaria. Si las y los estrategas del ALBA lo han hecho es porque han descartado el modelo anti-humanitario capitalista para recuperar de nuevo las bases políticas y morales del humanismo.

Y si una cosa queda claro de la respuesta de los países ricos la crisis económico que sus mismos gobiernos y élites engendraron, es que su respuesta prioriza las élites por encima de sus pueblos. Tiene que ser así. El capitalismo concentra el poder y control de recursos en las manos de unas pocas corporaciones y la élite que las controla. Los planes de rescate en Estados Unidos y en Europa protegen primero y masivamente a los grandes bancos y solo después, como un addendum, dirigen su atención a la economía real, a los trabajadores, a las familias.

El economista Paul Craig Roberts, veterano del gobierno de Ronald Reagan, ha notado que mientras Secretario de la Tesorería Henry Paulson aprueba setecientos billones para los bancos, niega ayudar con 25 billones a familias en riesgo de perder sus casas. Así es que muchas economistas han comentado que es absurdo esperar que las instituciones financieras internacionales, más que todo el Fondo Monetario Internacional, podrían funcionar adecuadamente para manejar los recursos necesarios para mantener el equilibrio en la economía global. El FMI responde a sus amos en la Tesorería estadounidense.

Pocos admiten que el fracaso no es meramente un fracaso de la ideología del neoliberalismo sino del sistema capitalista como tal. El mercado libre no existe, jamás ha existido y nunca existirá. El argumento verdadero es sobre cuáles deben de ser los objetivos de la regulación de los mercados.

Si uno lee los documentos del Banco Mundial, de la Organización por Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), del Fondo Monetario Internacional, o, quizás en menor grado, del CEPAL - la impresión dominante es que el sufrimiento de millones de seres humanos es de una importancia secundaria. Todas estas instituciones expresan sus criterios como si hubiera una capa de realidad teórica que tenga prioridad sobre la vida humana. Un corolario de esta mentalidad es una aparente falta absoluta de un sentido histórico en estas organizaciones.

Por ejemplo, si uno lee la publicación "Perspectivas Económicas para América Latina 2009" de la OCDE, su enfoque es sobre el papel de las estructuras fiscales en relación al desarrollo. Los autores notan que los ingresos fiscales para los gobiernos en América Latina son menores en proporción a los de los países del OCDE - 23% contra 42% respectivamente. Adentro del documento se nota de paso, sin mayor comentario, que este hecho se debe a la pobreza de la mayoría de la población. Se nota que, "Se necesita un cambio de enfoque si los gobiernos latinoamericanos van a explotar plenamente el potencial de las políticas fiscales como una herramienta para el desarrollo."

No se menciona para nada el papel que las imposiciones de los países ricos, por diversos medios, han jugado en negar a los países de América Latina el desarrollo que sus pueblos tanto necesitan. Las suposiciones de los autores todavía surgen del Consenso de Washington que ha sido el sostén ideológico de este tipo de documento por casi 20 años. Una cosa que sorprende es que el colapso del sistema capitalista desde julio de 2007 aparentemente no ha impactado todavía en el pensamiento teórico de la clase gerencial que dirige las instituciones financieras internacionales.

Afuera de las instituciones dominadas por los países ricos del Bloque Occidental, hay otra dinámica que podría convergir con el desarrollo del ALBA. Después de participar en el cumbre de los países de la Cooperación Económica de Asia y el Pacífico (ACP) el 22 y 23 de noviembre en Lima, Presidente Medvedev de Rusia visitará Brasil y Venezuela. Antes del cumbre de APC el Presidente de China está visitando a Cuba, Costa Rica y Perú. La coincidencia de estas visitas durante la peor crisis económica por muchas décadas no puede ser un accidente. Seguramente tiene una fuerte relación con un problema fundamental que tiene China y, en menor grado Rusia, por motivo de la hegemonía de la moneda estadounidense.

Tanto China como Rusia tienen altas reservas de la moneda estadounidense que está perdiendo valor de una manera acelerada a raíz de las políticas desesperadas de las autoridades monetarias y financieras de Estados Unidos para impedir el colapso de su sistema financiero y su economía. China y Rusia tienen que comprar dólares en la forma de deuda estadounidense, porque si no lo hacen sus propias monedas aumentarán en valor de una manera negativa para su comercio, haciendo caras sus exportaciones y baratísimas las importaciones de Estados Unidos.

El problema para los dos países es como gastar esas grandes reservas de dólares de una manera que fomenta el desarrollo de sus propias economías. Una manera es por medio de significativas inversiones en los países de América Latina y de África. En el caso de China, esto garantizaría los recursos vitales para su economía por medio de la cooperación.En el caso de Rusia - y de China también, por supuesto - abriría nuevos mercados de exportación.

Ese tipo de inversión podría ser especialmente beneficiosa para las economías latinoamericanas ahora. Como lo demás del mundo, América Latina podría ser cada vez más afectada por la renuencia de los grandes bancos estadounidenses de soltar dólares en los mercados financieros internacionales. Economistas en China ya han insistido públicamente - hay que encontrar una alternativa al dólar como moneda global.

Economistas progresistas en Estados Unidos, como Dean Baker y Mark Weisbrot del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas destacan dos aspectos imprescindibles como respuesta a la crisis. En general Baker argumenta que se debe correr un deficit para promover inversión en capital productiva y en infraestructura. El ejemplo de China refuerza el argumento de Baker. China últimamente ha declarado que invertirá casi US$600 mil millones en su economía interna.

Para Estados Unidos Baker argumenta, " El verdadero impulso para alentar la economía a corto plazo tendrá que ser grandes cantidades de estímulo fiscal. Habrá que dar una gran dosis de estímulo (alrededor de 2% o 3% de PIB) para sostener la economía estadounidense a corto plazo. A más largo plazo el dólar tendrá que caer para cerrar más el déficit comercial. La caída del dólar implica una reducción en los niveles de vida. Pero, si la economía logre crecer de una manera saludable, el impacto será relativamente limitada (p.ej. una disminución en el nivel de vida de 2% o 3% debido a una caída del dólar equivaldría a alrededor de dos años de crecimiento)."

Por supuesto la situación en cada uno de los países de América Central y el Caribe o de los países andinos es diferente. Pero es impresionante que ALBA ha priorizado precisamente ese tipo de inversión aún antes de la crisis en los países ricos que ahora amenaza a todo el mundo. El motivo de esa previsión de parte de los países del ALBA parece ser sencillo. Las regiones que han beneficiado del ALBA ya habían estado en crisis, precisamente por haber sido víctimas de las políticas perennes de los países ricos. El tema de un manejo adecuado de la balanza de pagos es otro área en que los países del ALBA ya tienen planificado una respuesta poderosa por medio del Banco del ALBA y, si se le quiten las trabas, en el Banco del Sur.

El colega de Dean Baker, Mark Weisbrot argumenta, "Será importante a corto plazo para los países del ALBA, junto con tantos otros como posible, a coordinar sus respuestas a la crisis financiera actual y a la caída de actividad económica. A más largo plazo será necesario para ellos construir y extender las instituciones capaces de fomentar la integración y desarrollo regional. Algún acuerdo sobre como compartir las reservas financieras podría ser muy importante en el futuro cercano. En términos de coordinar su respuesta a la situación en que estamos, podría ser que existe un potencial para organizar su propio esfuerzo colectivo para tomar préstamos de los países que poseen excedentes (p.ej. los productores del petróleo o China) quienes tienen reservas que sobran. Eso crearía una alternativa al esfuerzo de Estados Unidos y el Reino Unido de canalizar fondos para ese propósito por medio del FMI. Es posible que podrían usar también el Fondo de Reserva para América Latina."

Está claro que mientras existen las condiciones y espacio para maniobrar estos criterios de Baker y Weisbrot y otros economistas con respecto a la crisis económica global son muy útiles. Pero el tiempo corre. Estamos todavía en una etapa temprana de la recesión profunda que se está desarrollando a nivel mundial. Lo más probable es que las opciones van a ir cerrándose de una manera acelerada en el primer trimestre de 2009. Los poderes imperialistas de Norte América y Europa buscarán explotar las crisis políticas en América Latina en este contexto económico para recuperar la influencia que han perdido en los últimos años. Es un desafío para ALBA en que la humanidad entera exige otra victoria más.

Tomado de www.ARGENPRESS.info

domingo, noviembre 30, 2008

Carnaval toda la vida - jugate conmigo o vacaciones permanentes

Todo el tiempo en un estado de extasis apoteosico, tal vez me quede sin pilas fulana, pero si te ponés estos temas yo hago pogo.



sábado, noviembre 29, 2008

Pasantia va pasantia viene...

EL CONGRESO MODIFICO EL MARCO PARA LAS EXPERIENCIAS LABORALES DE LOS ALUMNOS

Otro régimen para pasantes

La nueva ley reduce la duración de las pasantías, fija una asignación proporcional al salario mínimo y prevé sanciones a empresas.

Por Julián Bruschtein


Las pasantías que realizan los estudiantes universitarios y terciarios tendrán un nuevo régimen. El Senado convirtió en ley anteayer un proyecto que estaba en tratamiento parlamentario desde hace un año. La flamante norma establece un plazo de doce meses para las experiencias laborales con fines formativos y fija la posibilidad de renovarlas por seis meses más. Entre otros cambios, incorpora que el estímulo a cobrar por los estudiantes debe ser igual al salario mínimo del sector, en forma proporcional a la carga horaria cumplida por el pasante, que no puede superar las 20 horas semanales.
“La nueva ley de pasantías refuerza la relación entre el sistema educativo y el mundo del trabajo”, dice la senadora Blanca Osuna (FpV), autora del proyecto junto con el diputado Héctor Recalde. La norma que reemplazará la ley 25.165 busca “proteger el carácter formativo de los pasantes estudiantes de educación superior” y contempla “el marco económico social y el compromiso con el trabajo registrado”, según explicó Osuna a Página/12.
El sistema de pasantías apunta a ofrecer formación profesional práctica a estudiantes avanzados, pero, al menos desde los ’90, también ha sido un factor de precarización laboral al ofrecer mano de obra barata a empresas y organizaciones, incluso en el sector público. Este es uno de los ejes que pretende enfrentar la nueva ley –según sus autores–. Osuna aseguró que la norma “no podrá ser utilizada para cubrir vacantes o creación de empleo nuevo, ni para reemplazar al personal de las empresas y organizaciones públicas y privadas”. Para eso, destacó el refuerzo sobre el “marco institucional” de las pasantías.
El proceso actual indica que los pasantes deben elaborar informes sobre su trabajo, que es evaluado por un tutor y, además, éste recibe de la empresa otro informe sobre el pasante. En la práctica esto rara vez funciona. Para la senadora entrerriana, “el refuerzo de la relación entre el sistema educativo y el mundo del trabajo” que pretende instrumentarse sería una forma de revertirlo: “Apuntamos a fortalecer el compromiso social empresarial y el de las instituciones”. El artículo 17 de la ley afirma que se designará un docente guía en la empresa y un tutor en la institución educativa que elaborarán “de manera conjunta un plan de trabajo que determine el proceso educativo del estudiante para alcanzar los objetivos pedagógicos”.
Uno de los cambios sustanciales que se introducen es la reducción de la duración de las pasantías: pasan de cuatro años a un año, con la posibilidad de una prórroga por seis meses más. Consultado por este diario, el secretario de Extensión de la UBA, Oscar García, afirmó que “un año y medio es un tiempo en el que el estudiante puede aprender muy bien cómo funciona el campo laboral de su profesión. El plazo de cuatro años era exagerado”. A la carga horaria inferior a 20 horas semanales, García la encuentra como “un problema a resolver. Puede suceder que para las empresas no sea conveniente tener un pasante sólo por cuatro horas diarias. Para el estudiante es una buena medida, pero puede llegar a desalentar el sistema”.
Otro cambio que favorecerá a los pasantes es el de la asignación que percibirán por su desempeño. El estímulo ahora quedará atado al “salario básico del convenio colectivo aplicable a la empresa y que será proporcional a la carga horaria de la pasantía”, según establece el artículo 15. También recibirán “todos los beneficios regulares y licencias que se acuerden al personal”, así como la cobertura de salud.
La ley introduce también que, en caso de incumplimiento por parte de la empresa de alguna de sus obligaciones, podrá ser sancionada. Por ejemplo, si se prolonga el vínculo de la pasantía, ésta se tomará como un contrato de trabajo por tiempo indefinido, el estudiante tendrá derecho a percibir una indemnización y la empresa sufrirá las sanciones que correspondan por la “relación laboral no registrada”. Por otra parte, las facultades o las universidades podrán cobrarles a las entidades con las que realicen convenios de pasantías, en concepto de gastos administrativos, como máximo un cinco por ciento de la remuneración del pasante –que no se restará de lo percibido por el estudiante–. Cuando la ley entre en vigencia, las universidades privadas tendrían que renegociar sus convenios ya que, a diferencia del sistema universitario estatal, hasta ahora no tenían tope y, en algunos casos, llegan a cobrar hasta el 20 por ciento.

Tomado de un mail de melisa.